jueves, 2 de agosto de 2012

¿Por qué son inviables las propuestas de Julio Anguita para salir de la crisis?



En el último post que escribí intenté explicar por qué se equivocaba Julio Anguita con sus propuestas para salir de la crisis. Comencé hablando de la primera, subir el salario mínimo a 1.000 euros, con sólo esta propuesta tuve para completar un post entero. Hoy quiero comentar el resto de propuestas, entre las que hay varias con mucho sentido.


La siguiente propuesta en cuestión defiende que no debería existir ninguna pensión por debajo de del salario mínimo interprofesional, supongo que Anguita se refiere al SMI que proponía él (1.000 €). De nuevo es una proposición preciosa, con la que todos estaríamos de acuerdo si no fuese porque el dinero no nace en los árboles. Con las  pensiones actuales, la Seguridad Social cerró el año 2011 con un déficit de 668 millones de euros, una cifra que seguramente se va incrementar en 2012 ante el creciente desempleo y envejecimiento de la población.

Para lograr que no hubiese ninguna pensión por debajo de los 1.000 euros hay varias opciones: 1ª que el Estado incremente las aportaciones a la Seguridad Social, con el coste que ello representaría para otras partidas de gasto (justicia, defensa, sanidad, etc.). 2ª Que se incrementen las aportaciones de los empresarios a la SS, una medida que supondría un incremento de los costes laborales y un desincentivo más a la contratación. 3ª Que se incrementen las aportaciones de los trabajadores a la SS, el trabajador debería estar dispuesto a recibir un menor salario ahora a cambio de lograr la sostenibilidad de un sistema en el que ninguna pensión puede estar por debajo de los 1.000 euros. Ahora sólo queda esperar a ver qué prefiere la opinión pública.

La tercera propuesta es la extensión y ampliación de la prestación por desempleo. Copio literalmente lo que dicen los PGE 2012 ‘el elevado gasto en prestaciones por desempleo en los últimos años ocasiona que el Servicio Público de Empleo Estatal, organismo que hasta 2007 se autofinanciaba con las aportaciones sociales de empresarios y trabajadores, requiera de importantes aportaciones del Estado para su financiación. En esta línea, la aportación para 2012 asciende a 13.306,57 millones de euros’. Si Anguita desea una ampliación de las prestaciones por desempleo hay que detraer fondos de otras partidas o incurrir en un déficit mayor, emitiendo deuda nueva y pagando los altos intereses que todos conocemos. Además, ampliar las prestaciones puede ser un incentivo más para que se produzca la siguiente situación, que ya se ha convertido en cotidiana: ‘para que voy a buscar trabajo ahora si me quedan dos años de paro’. En fin…

La cuarta propuesta dice lo siguiente: ‘Reforma Fiscal: progresividad, persecución del fraude fiscal, la economía sumergida y los paraísos fiscales. Revisión de la legislación sobre las Sociedades de Inversión de Capital Variable (SICAV). Dotar de infraestructuras de todo tipo a la Inspección de Fiscal de la Hacienda Pública’. En España el escalón más alto de la tabla de IRPF está en el 52%, una persona que gane 300.000 euros brutos debe tributar al Estado 156.000 euros. Este escalón del 52% es el cuarto más alto de toda la Unión Europea, no sé si la solución es incrementarlo aún más, pero en España ya hay progresividad impositiva y más aún desde la última reforma (ver tabla).

Tipos más altos de IRPF. Fuente: Eurostat


Demagogia de las SICAV

En lo que se refiere al tema de las SICAV merece la pena explicarlo bien, porque como titula el profesor Juan Ramón Rallo en uno de sus artículos hay que tener cuidado con ‘La extrema demagogia de las SICAV'. Estos vehículos de inversión tributan al 1% sobre los beneficios obtenidos en sus inversiones sobre capital mobiliario (acciones, bonos, fondos, etc.). Esto es así mientras que los partícipes no retiren los beneficios, en el momento que deciden retirarlos el tipo aplicable es del 27%, siempre y cuando la base liquidable supere los 24.000 euros.

El profesor Rallo expone el siguiente ejemplo en su artículo: ‘imagine una Sicav posea todas las acciones de una empresa X. Esa compañía X gana antes de impuestos 100 millones de euros y paga un 30% en concepto de Impuestos de Sociedades. Los 70 millones restantes los distribuye en dividendos para la Sicav, por lo que ésta tendrá unos beneficios de 70 millones. Si tributara al 30%, apenas le restarían 49 millones de ganancias a la Sicav, cuyos partícipes deberían, a su vez, pagar un 27% sobre los mismos cuando les fueran distribuidos como dividendos. Dicho de otro modo, a los inversores finales apenas les restarían 36 millones de euros sobre los 100 obtenidos originalmente por la compañía X. Una fiscalidad realmente cainita que haría, muy comprensiblemente, que todo ese capital huyera de España’.

Para ir terminando voy a abreviar, las dos siguientes propuestas dicen lo siguiente: ‘Banca pública como corolario de la nacionalización de la banca privada y las cajas de ahorros’ y ‘nacionalización de los sectores estratégicos de la economía’. Estas dos propuestas no hace falta dedicarles mucho tiempo, todos sabemos lo que ha pasado en América Latina y en cualquier país que se ha dedicado a nacionalizar los sectores estratégicos.

Por último quiero destacar dos medidas con las que estoy de acuerdo. La primera es la separación total entre iglesia y Estado, algo lógico en los tiempos que corren. Pero aquí al señor Anguita se le olvidan otros dos entes que chupan del Estado, partidos políticos y sindicatos. Tanto unos como otros deben buscar la financiación entre sus afiliados o como ellos quieran. Ahora viven del Estado y obedecen a lobbies y grupos de presión como si de ellos dependieran sus ingresos, pues al menos que sean estos quienes les financien y no nosotros. La segunda propuesta acertada es la reforma del Sistema Electoral para que sea más justo y proporcional, creo que es algo que se debería cambiar inmediatamente.